Luis Manuel Otero Alcántara, ultraconectado
- Erwin Pérez
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Un genuino artista visual, un joven cubano de la era de acuario, un activista cívico, un gestor de procesos de cambio en su nación, un luchador impertérrito contra las injusticias sociales. Lo llaman opositor político, cimarrón digital, mambí moderno, excéntrico y carismático performan, un liberal en estado puro, un mulato del Cerro, amigo de sus amigos, de su pueblo, de los niños, de los viejos y hasta de los perros y gatos callejeros. Un líder nato y ejemplar, un valiente que enfrentó sin armas ni pólvora a una dictadura militar especializada en crearle sofismas descalificadores a sus contrarios, un régimen que utiliza métodos subrepticios para perpetuarse y que destroza impunemente a Cuba, palmo a palmo, desde hace 66 años.
Les presento a Luis Manuel Otero Alcántara, uno de los pocos espíritus libres que yo haya conocido. Lleva 5 años prisionero, desde el levantamiento popular en Cuba el 11 de Julio del 2021. Se le imputan cargos dudosos y acusaciones poco sustentables si se evalúan desde un prisma de la correcta aplicación de la ley. Quiere reconstituir la nación, cree en la belleza, en la libertad, en el amor y en las artes. Reconoce la misión de salvar a Cuba de un apocalipsis inevitable. Sus amigos le decimos Luisma, porque él nos hace sentir que somos su segunda familia, nos bendice con su confianza y cariño, pero ninguno de nosotros escapa al asombro que nos produce su valentía superlativa. Junto a su tribu espiritual, fundó uno de los movimientos culturales más descollantes de la Cuba del nuevo milenio: El Movimiento San Isidro (piedra en el zapato de la dictadura Castrista). La revista TIME lo ha considerado entre los 50 hombres más influyentes de nuestra época. Ha recibido diversos premios y reconocimientos como: Amnistía Internacional, Rafto Human Right, Príncipe Claus, Václav Havel, Oxi Day al Coraje, Freedom House, etc. Cuando habla parece estar en trance y combina el aguaje o jerga del reparto con una iluminación ilustrada que magnetiza a cualquier interlocutor. Se trata de un joven vigoroso y elocuente, lúcido sin empalagar, dictado por el destino para que Cuba no pierda su brújula y recupere su camino. Es además un certero internauta, un hackactivista que no pierde oportunidad de trasmitir ideales nobles a través de la redes sociales. Con un teléfono celular en la mano pudo armar una revolución. Los cazadores de gazapos lo tildan de idealista, de inmoderado, de loco, de soez, de artista a medias porque no cursó la carrera, algo que lo homologa con Portocarrero, Lezama, Celia, Compay, el Benny y un infinito etcétera de lumbreras cubanas.
Su eslogan lo define cuánticamente mejor que cualquiera de sus críticas: ESTAMOS CONECTADOS, frase que suele repetirnos al final de todas sus directas por la internet, con el afán de recordarnos la importancia de labrar el bien común y de apostarle a la religión de los abrazos. En el fondo lo inunda una ingenuidad típica de los ángeles, ¡bendita inocencia! Si alguien quiere conocer a un héroe moderno y singular, a un delirante con aura de duende, que se asome a la biografía de este anarquista predestinado a hacernos recuperar la certidumbre en el futuro. Luis Manuel Otero Alcántara nos confirma aquella divisa martiana de que una buena idea, un noble corazón y un correcto obrar, pueden mover montañas. Acaso no sean esas las divisas morales para reconstituir al extraviado Hombre nuevo?
Ernesto Fundora Hdez. Director y escritor. www.efundora.com





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